Con una celebración marcada por la devoción y el resguardo de una de las tradiciones religiosas más significativas de la comunidad, La Islita conmemoró este jueves 16 de julio la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de Chile, en una jornada que, debido al sistema frontal que afectó a la zona central, debió desarrollarse al interior de la capilla.

La festividad estuvo precedida por la tradicional Novena en honor a la Virgen del Carmen, realizada entre el 5 y el 17 de julio, período en el que la comunidad participó en diversas eucaristías y encuentros de oración. Este año, las celebraciones adquirieron un significado especial al enmarcarse en el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile, acontecimiento que recuerda los cien años de una de las expresiones de fe más importantes del país.

Si bien las condiciones meteorológicas impidieron el recorrido de la tradicional procesión por las calles de La Islita, la comunidad mantuvo intacto el sentido de la celebración. En el interior del templo se realizó el rezo del Santo Rosario, la Santa Misa y el tradicional homenaje de los danzantes, quienes ofrecieron su baile de devoción frente a la imagen de la Virgen.

Con sus coloridos trajes, instrumentos y pasos ceremoniales, los danzantes dieron continuidad a una manifestación de religiosidad popular que ha sido transmitida por generaciones y que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de numerosas comunidades chilenas.

Cada 16 de julio, la celebración de la Virgen del Carmen reúne a familias completas que participan de esta expresión religiosa, manteniendo vivas costumbres que forman parte de la memoria colectiva de La Islita. Más allá de las condiciones climáticas, la jornada volvió a demostrar el compromiso de la comunidad con la preservación de una tradición centenaria.

La patrona de Chile

La devoción a la Virgen del Carmen llegó al territorio chileno durante la época colonial, pero alcanzó un profundo significado durante el proceso de Independencia. En 1817, antes de la Batalla de Chacabuco, el general José de San Martín la proclamó Patrona del Ejército de los Andes, mientras que Bernardo O’Higgins la invocó como Patrona y Generala de las Armas Chilenas.

Tras el triunfo patriota en la Batalla de Maipú, O’Higgins cumplió la promesa de erigir un templo en su honor, dando origen al actual Templo Votivo de Maipú. Posteriormente, en 1923, el Papa Pío XI la proclamó oficialmente Patrona de Chile, El hito máximo ocurrió el 19 de diciembre de 1926, cuando el Delegado Papal la coronó públicamente como «Reina y Madre de Chile» ante una multitud en el Parque Cousiño, actual Parque O’Higgins.

Precisamente, durante este 2026 la Iglesia Católica conmemora el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile, motivo por el cual diversas comunidades del país han desarrollado celebraciones especiales para recordar este hito histórico y religioso.