Juan Fco. Silva Díaz: Fonoaudiólogo/Audiólogo/Profesor Educación Diferencial/Técnico Superior
administración de Empresa

En Isla de Maipo, el Concejo Municipal ha consolidado en apenas dos años una imagen de mayoría alineada con la gestión municipal, aprobando decenas de proyectos de mejoramiento urbano, plazas y luminarias, pero acumulando críticas por su manejo lento de los problemas de la Corporación Municipal de Educación y Salud.


Desde 2024, el órgano colegiado —presidido por el alcalde Juan Pablo Olave Cambara y conformado por los concejales Jorge Alfaro, Maximiliano Genskowski, Verónica Vargas Alfaro y Miguel Olave— ha avalado planes de sendas multipropósito, plazas barriales, mejoramiento de espacios públicos y cientos de luminarias en sectores urbanos y rurales. Estas iniciativas, visibles para la ciudadanía, han generado una percepción de comuna en “mantenimiento y modernización”, pero han dejado en segundo plano denuncias más profundas sobre salud, educación y finanzas.


“El Concejo es muy rápido cuando se trata de firmar convenios para plazas o ciclovías, pero cuando se habla de revisar contratos de salud o deuda con proveedores, se vuelve diplomático y lento”, afirma, en condición de anonimato, un representante de funcionarios de la Clínica Maitenes. “Las fotos quedan, pero las deudas y la inestabilidad laboral siguen sin calendario claro de solución”.


Entre 2024 y 2025, la Corporación de Educación y Salud de Isla de Maipo acumuló 969 reclamos por pagos no oportunos en Mercado Público, lo que la posicionó entre las entidades públicas más morosas del país en ese periodo. Paralelamente, trabajadores de salud han denunciado contratos firmados fuera de plazo legal, reducciones de jornada sin motivos claros y clima de incertidumbre que ha derivado en movilizaciones y estados de alerta. En respuesta, un concejal oficialista consultado para esta nota señala que el Concejo ha buscado un equilibrio entre inversión y control. “No se puede negar que hemos avanzado en infraestructura, pero también hemos aprobado acuerdos para revisar la gestión de la Corporación, pedir informes y trabajar con sindicatos”, dice. “La limitación es que cambiar décadas de problemas no se hace en una sola sesión”.


En la vereda opuesta, un concejal de oposición considera que el Consejo ha sido más “cómplice” que contrapeso. “El Concejo tiene el poder para exigir planes de pago, auditorías y cambios en la forma de contratar, pero esos acuerdos se quedan en la declaración de intenciones”, comenta. “El resultado es que la ciudadanía ve plazas nuevas, pero sigue pagando la cuenta en salud y educación”.


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